"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones." (Hechos 2: 42)
). El significado etimológico de la palabra comunión, viene del griego Koinonía cuya raíz es Koinos o “común a varias personas”, pero el sentido bíblico de la palabra expresa la vida en unidad por medio de la reconciliación con Dios
Por lo tanto, Entendemos por comunión la bendición de vivir en unidad compartiendo de los bienes espírituales y en reconciliación con Dios y nuestro prójimo.
Nunca podríamos llegar a tener real comunión con nuestro prójimo, sin antes, estar en comunión con Dios en Jesucristo;
"Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.">strong> (1ª Juan 1: 3).
De la misma manera la Biblia nos asegura que mientras estemos separados sin razón bíblica, en enojo injustificado con nuestro hermano o hermana, no puedo llegar a tener una comunión real con mi Creador.
Cuando el libro de los Hechos nos presenta la visión de una Iglesia rica en compromiso y comunión, nos está presentando al cuerpo integral que entendió y practicó la doctrina de Jesucristo, esto no significa por cierto que todos lo hicieron y que todo fue perfecto, a menudo vemos como los apóstoles tuvieron que exhortar y enseñar contra los males que perturbaban la comunión en las congregaciones de la Iglesia Apostólica. ¿A qué se debería esto?; las razones son las mismas por lo que muchas congregaciones hoy son destruidas y otras tantas sufren profundas heridas; El enemigo de la comunión, aquel que vino para, "...matar, robar y destruir", Satanás, actúa y lucha contra. El cuerpo santo que es la Iglesia.
Esto quizás no es gran novedad para el creyente informado, lo sorprendente para muchos es que Satanás a menudo se vale de cristianos desprevenidos, débiles y que son fáciles y útiles portadores de la semilla de maldad, que siembran cizaña, que se entregan a los sentimientos carnales y se dejan arrastrar por las corrientes destructoras viviendo permanentemente en afectos carnales, rencillas, chismes y enojo; "Estos son manchas en vuestros convites..., las cuales son llevadas de acá para allá de los vientos: árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (Judas 1: 12)
¿Por qué sucede esto? La misma palabra nos da la respuesta; "Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios." (Mateo 22: 29), cuando el creyente no se fortalece en el estudio de la Palabra de Dios, desconoce las formas que el Padre de toda comunión nos ha dejado para vivir y conducirnos adecuadamente, de tal manera que podamos superar toda dificultad, diferencia o problema que afecte mi comunión con mi hermano y con mi Padre Celestial.
La Comunión en las Congregaciones
No podemos dejar de recordar que la comprensión de cual debe ser mi relación y comunión con nuestros hermanos y, pasa primeramente por la comunión con mi Padre, ningún ser humano que no se haya reconciliado con Dios, puede decir que goza de esta comunión. En primer término debemos estar a cuenta con nuestro Creador.
Cuando somos hijos de Dios, reconciliados con El, entendemos que su voluntad es la comunión entre los santos; Jesucristo rogó por ello diciendo; "Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste." (Juan 17: 21), recordemos una vez más lo establecido en la primera epístola de San Juan;"Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo." (1ª Juan 1: 3). El hijo de Dios es llamado a vivir una vida en comunión con sus hermanos, especialmente destacando que la comunión entre los santos debe ser una vida de unidad, donde la edificación sea mutua y permanente.en todo aquello que resulta común al cuerpo. Pero si bien la Biblia es clara y entendemos que Dios desea que vivamos en comunión, también nos señala que Satanás se opone a la misma, buscando todo recurso para atentar contra la comunión de los santos; Satanás desea destruir y dividir la Iglesia.
El creyente; cada uno de nosotros, está llamado a luchar por nuestra comunión, de tal manera que seamos unánimes en el deseo de mantener puro el cuerpo de Cristo, más aún cuando comprendemos que si bien pueden existir factores externos que comprometan la unidad de la Iglesia, los factores más peligrosos están al interior, ya que con mayor generalidad, Satanás utiliza a los mismos hijos de Dios para realizar su labor destructiva, de ahí que debamos estar apercibidos sobre las maquinaciones del enemigo.
Sin duda que la principal arma que utiliza el engañador, es nuestra carnalidad; cuando nos dejamos llevar por ella, proliferan todo tipo de ataques contra la comunión y la unidad de los miembros; "Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" (1ª Corintios 3:3) "¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros?" (Santiago 4: 1), El principal frente de combate para mantener nuestra comunión está en nuestra propia carnalidad "Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu. Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios." (Romanos 8: 7, 5 y 8).
Cuando un creyente carnal no lucha por crucificar la carne y sus deseos, será una presa fácil para el destructor, y será un hermano o hermana conflictiva, raíz de un cúmulo de problemas que afectan la comunión. Pablo escribiendo a la Iglesia de Gálatas escribe:
"Y si os mordéis y os coméis los unos á los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros. Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne. Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres. Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros."
(Gálatas 5: 15-21,26)
En este listado de las obras de la carne podemos observar unas cuantas cosas que son distintivas del ataque de Satanás en contra de la comunión:
1.-enemistades: el provocar la enemistad entre los hermanos es obra del diablo, pero necesita un corazón rencilloso que contamine al resto.
2.-pleitos: peleas que conllevan rencor contra alguien, que de hermano pasa a ser mi enemigo
3.-celos: sentimientos de inseguridad que nace y se alimentan de un corazón maleado, pronto al mal.
4.-iras: rabia contra algo o alguien, sentimiento incontenible que va quemando el alma
5.-contiendas: desacuerdos provocados por enredos, murmuraciones, chismes parlerías como aquellas mujeres reprendidas en 1ª Timoteo5: 13 etc.
6.- disensiones: oposición y enfrentamiento aún al mismo Dios y su Palabra. Llega a ser tal que puede rápidamente abarcar a otros a una oposición rebelde y satánica, provocando la perdida del temor a Dios.
7.-envidias: sentimiento provocado por la inconformidad con lo propio, avaricia oculta que lleva a actuar irracionalmente y además carcome aún los huesos.
8.- mundanalismo: la incapacidad de decir no al mundo y sus concupiscencias, arrastrando los afectos, las formas y vicios mundanos a la vida y a la congregación.
9.-calumnia: un corazón engañado utilizará siempre su lengua para destruir y hacer daño, "diciendo todo mal de vosotros por mi causa, mintiendo" (Mateo 5: 11)
10.-imprudencia: acción apresurada que provoca que salgan de nosotros malas obras y torpes palabras (Colosenses 3: 8).
11.- Falta de Comunicación “Y de hacer bien y de la comunicación no os olvidéis: porque de tales sacrificios se agrada Dios.” Hebreos 13: 16
Todas estas cosas y otras son parte de la carnalidad y son factores que atentan contra la comunión en una congregación., en particular el último punto; La comunicación juega un rol importante en la comunión de todas las áreas en que se relaciona un hijo de Dios: detengámonos a considerar brevemente este aspecto:
La Comunicación en el creyente:
La comunicación es inherente a la creación de Dios, ya que Dios es el ser Comunicador por excelencia. “EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan 1: 1. Esto lo observamos desde la creación en el libro de Génesis notamos su comunicación, como una secuencia de órdenes verbales. Él dice: "¡Que haya luz". Y hubo luz... A través de la historia de su pacto con el pueblo de Israel, Dios dialoga con ellos por medio de sus jueces, reyes, profetas y sacerdotes. Para llegar a la encarnación misma de su comunicación o manifestación a la humanidad “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Juan 1: 1, ósea en Cristo.
Hoy la Biblia nos testifica; “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno.” 1 Juan 5: 7
La Comunicación, entiéndase por ello paralingüísticas o lingüísticas, al igual que todo lo proveniente de Dios, es una buena dadiva que fue pervertida por el pecado y que se convirtió en canal de corrupción del hombre hasta nuestros días, Ejemplo; Adán y Eva, Torrede Babel, etc.Por este motivo la comunicación muchas veces entre las personas resulta imposible, ya que está impregnado de los efectos del pecado y la carnalidad. El hijo de Dios debe urgentemente entender que desde el momento en que nos convertimos debemos procurar desarrollar y reestablecer una buena comunicación, para saber transmitir el testimonio de nuestra salvación como así también ideas, pensamientos y sentimientos. La comunicación eficaz implica que se dé el orden a saber un emisor un receptor y un código común. (Nota.-Podemos indagar más en este tema solicitando al autor el tema en particular)
Pablo exhorta: “Doy gracias á mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones. Oyendo tu caridad, y la fe que tienes en el Señor Jesús, y para con todos los santos; Para que la comunicación de tu fe sea eficaz, en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros, por Cristo Jesús.” Filemón 1: 4- 6
La comunicación es vital para la comunión verdadera.
Una Congregación que ama al Señor y que ama lo que Dios nos ha dado no debe permitir que los afectos y conducta carnal se apoderen de la misma. Debe procurar andar en luz y oponerse firmemente a las tinieblas.
¿Cómo hacer esto?; La Biblia nos exhorta a despojarnos del viejo hombre lleno de pecado y presuroso al mal a andar en el Espíritu Santo; La Biblia nos presenta el desafío de revestirnos de un hombre nuevo conforme a la imagen y voluntad de Dios:
"SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría: Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión. En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas. Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca. No mintáis los unos á los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, Y revestidos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo crió; Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos. Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia; Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección. Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; que no hay acepción de personas."
(Colosenses 3: 1- 14, 25)
Así como encontramos de una manera distinguible los males que afectan la comunión entre los santos, la Biblia también nos muestra en forma práctica cuales son aquellos frutos de una vida espiritual que permitirán una comunión real y duradera; En la lectura de la epístola a los Colosenses distinguimos:
1.- Misericordiosos: capaces de vertir en la relación con mi hermano la misma misericordia que el Señor tuvo conmigo. (Lucas 6: 36)
2.- Benignos: deseosos de hacer el bien a todos; especialmente " a los domésticos de la fe". (Efesios 4: 32; Gálatas 6: 10)
3.- Humildes: sin altanería ni menosprecio estimándonos inferiores los unos a los otros (Filipenses 2:3).
4.- Mansos: capaces de actuar sin dar lugar a la ira y a la contienda.
5.- Tolerantes: aprendiendo a sobrellevar a los más flacos, "sufriéndoos los unos a los otros"
6.- Prudentes: siendo sabios y temerosos de Dios en el trato, la acción y las palabras para con los demás. (Efesios 5: 17)
7.- Sobrios: no desmedidos en nuestro accionar, reflexivos. (1ª Tesalonicenses 5: 6, 8)
8.- Compasivos: teniendo piedad y preocupación por aquellos hermanos que son necesitados.
9.- Amigables: buscando la amistad no según los parámetros del mundo sino la comunión amistosa en amor.
10.- Caritativos: demostrando nuestro cariño y amor por nuestros hermanos (1ª Pedro 3: 8).
De la misma manera debemos señalar que una vez que el creyente deja el dominio de su vida al Espíritu Santo, ira ascendentemente edificándose, aprendiendo y recibiendo en su vida nuevos frutos que allanaran el camino de la comunión con nuestros hermanos y hermanas.
11.- Comunicativos
Disciplina y Procedimiento Bíblico para salvaguardar la Vida en Comunión.
Dios en su inmensa sabiduría dejó la provisión necesaria para mantener un orden disciplinario en la Iglesia; La disciplina en la congregación, no tiene como fin castigar a nadie, sino hacer que se mantenga un orden adecuado al cuerpo santo. El castigo sólo quedará para el Juez Justo, quien dará a cada uno de nosotros el justo pago por lo que hicimos o dejamos de hacer. La Iglesia, Los Pastores o Dirigentes sólo somos administradores de esta disciplina y debemos aplicarla con temor de Dios.
La disciplina bíblica contiene procedimientos o formas claras como se debe proceder en cada ocasión, por ejemplo cuando alguien comete pecado que afecta su vida y el testimonio de la congregación debe ser tratado de una forma ya establecida, reprendiendo y no aceptando el pecado, al mismo tiempo presentándolo a la congregación con la finalidad de que sea declarado para perdón y para que exista respeto a Dios. "A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros también teman." (1ª Timoteo 5: 20). En este ejemplo vemos como funciona también la obra restauradora de Dios, ya que al hacer la confesión pública cuando se ha cometido pecado en perjuicio del testimonio o de la misma congregación, se comienza el proceso real de restauración, reparando algo que fue roto; teniéndose la oportunidad de recomenzar una vida plena en el Señor. La congregación cuando esto acontece sólo tiene una opción según las enseñanzas de Cristo; perdonar y restaurar al hermano caído.
De la misma manera la Biblia contempla formas para restablecer la comunión cuando por algunos de aquellos factores o frutos carnales se ha perdido. El procedimiento no debe alterarse debe ser cumplido por que cada paso tiene su propósito, Jesucristo estableció las formas de relación entre los hermanos de una congregación. Leamos
“Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego. Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti, Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente. “(S. Mateo 5: 22- 24), también Jesucristo señaló: " Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale." (S. Lucas 17: 3-4)
"Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano. De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo." (S Mateo 18: 15- 18)
En esta presentación de las formas y procedimientos a seguir, Cristo nos indica los pasos claramente para que si alguien ve que su comunión con su hermano o hermana se ha perdido, sepa como proceder, no de acuerdo a como nosotros creamos, sino a como Dios en su Palabra nos ha indicado:
1º Si algún de nosotros sabe o discierne que alguno de mis hermanos ha hecho o procurado hacerme un daño, ya sea ofensa, calumnia, a mentido, me ha robado etc. debo yo ir a el y presentarle mi reclamo con el propósito de que reflexione, redarguya y se arrepienta. Al mismo tiempo debo de avisar a la autoridad pertinente ósea al Pastor, de tal hecho (1ª Timoteo 5: 19). Si mi acusación o el que haya hecho ofensa fuera un anciano o dirigente debo de ir a dar testimonio con dos o tres testigos directos de aquella falta.
2º Si el hermano que ha hecho mal no atendiere debo de hablar estando uno presente, comúnmente se solicita la asistencia del Pastor o un miembro oficial de la Iglesia, que se haga parte y testigo de lo que tuviere que decirle.
3º Habiéndose agotado esta instancia y el hermano en cuestión aún no quiera reconocer, puedo volver con dos o tres testigos a hacer uso de mi acusación, entonces podrá intervenir un consejo para solucionar tal problema.
4ºSi aún no oyere al consejo que es cuerpo representativo, " dilo a la Iglesia"
5º Si aún a la Iglesia no oyere téngase por " étnico" o " publicano", ósea debe ser recluido de ordenanzas especiales, degradado de la dignidad como miembro o bien separado o expulsado de la Iglesia.
En la restauración de la comunión y procedimiento interviene el mandato bíblico de perdón, por lo que se establece que cuando deseo restablecer mi comunión con mi hermano debo ir con la disposición de perdonar sinceramente todo y cuantas veces fuera necesario a aquel que me hubiera ofendido. Perdonar como Dios a mí me perdona.
La Biblia nos indica también una forma como debemos comportarnos con aquellos hermanos que procuran la discordia o son tomados por el enemigo para sembrar la falta de comunión; "Y os ruego hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos." (Romanos 16: 17)
"Empero os denunciamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que anduviere fuera de orden, y no conforme á la doctrina que recibieron de nosotros:" (2ª Tesalonicenses 3: 6).
Esta manera de proceder debe ser en profunda caridad no dejando sólo al hermano, sino manifestándole con claridad que yo no puedo estar unido a el en sus disensiones o faltas, pero si yo veo que estoy en peligro, cortar toda relación hasta que el hermano entre en orden. Será la medida más sabia.
En mi compresión del cuidado de la grey que el Señor me ha dado, entrego estas enseñanzas con el propósito que seamos enriquecidos con los dones divinos, y nuestra congregación camine segura por el camino que el Señor nos ha indicado, y lo hagamos despiertos y alertas.
Al mismo tiempo en la comprensión de mis deberes como administrador y apacentador de nuestra grey (1ª Pedro 5: 2), entrego estas enseñanzas pastorales para seamos conducidos por el Pastor de los Pastores a los pastos más tiernos y frescos que ofrece la sana doctrina.
En Cristo
Rdo. David Horta S.
Pastor.
Bienvenida
"PARA QUE PECAR" Ray Robles. Colección Himnos Tradicionales
"Halloween la fiesta de las Tinieblas"
sábado, 22 de marzo de 2008
"La Falta de Comunión entre los creyentes" (Pulse aquí para texto completo)
martes, 8 de mayo de 2007
Doctrina Bíblica del Pecado (Pulse aqui para leer el texto completo)
Para ciertas personas la palabra pecado es sinónimo de placer. Otros afirman que es una enfermedad de la cual es muy difícil sanar. Inclusive hay quienes sostienen que no existe y sólo es invención del mismo hombre, ósea algo así como una ilusión y también hay otros que reconocen que es hacer algo malo, pero que piensan que es "inevitable caer en pecado"; o también frasean; "nada se puede hacer", remitiendo la responsabilidad personal. ¿Será esto verdad? o ¿Cuál será la verdad.:
1.- ¿Que es el Pecado?
Todos los anteriores conceptos, frases, ideas y teorías con respecto al pecado no alcanzan el nivel bíblico o sencillamente son contrarias a las Sagradas Escrituras. ¿Que nos enseña la Palabra de Dios?:
La Biblia otorga un claro y único significado al pecado; 1ª Juan 3: 4, dice: "...el pecado es transgresión de la ley". ¿Cuál ley?; la ley de Dios, ósea lo que en su Voluntad desea para sus criaturas e hijos, lo anterior nos lleva a concluir categóricamente, que es estar en cualquier falta de conformidad al carácter de Dios, ya sea en obra (que implica el pecado personal), o estado (que implica la naturaleza pecaminosa, y la imputación de pecado y juicio). Dios como nuestro Padre y creador tiene todo el derecho de decirme lo que debo hacer y no hacer. Aún si supuestamente no conociera la ley de Dios, el quebrantarla es pecado. Supuestamente, ya que La Biblia también afirma ; "El pecado, pues está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace" (Santiago 4: 17). Concluyendo sin perjuicio del único significado que la Biblia otorga, pecado es rebelión, desobediencia, alejamiento y oposición a Dios. Es decir: Haré lo que yo quiera. No me importa lo que Dios diga.
2.- El Origen del Pecado
En relación a esto hay varias preguntas que contestar, tales como; ¿Dónde y cuándo entró el pecado en la creación de Dios?, ¿Creó Dios el pecado? ¿ Creó Dios seres pecaminosos?. Al parecer todas estas preguntas resultan difíciles de responder, pero las Sagradas Escrituras nos intruyen y contestan a través de las doctrinas bíblicas.
a) Dios creó seres que le pudieran amar y servir por su propia voluntad. Esto incluye a los ángeles y a los hombres a quienes dotó de libre albedrío, capacidad de decidir o escoger entre el bien y el mal. Dios en su deseo original quería seres que le obedecieran por voluntad y no por compulsión o obligación Esto también equivale a decir que los seres creados eran capaces de llegar a concebir lo contrario al carácter de Dios; el mal , el pecado. Es así que dentro de su creación el primer ser que escogió voluntariamente romper con el deseo de Dios fue Lucero o Satanás. Isaías 14: 12-20 y Ezequiel 28:11- 19 son porciones dirigidas a explicar la caída de Satanás.
b) El pecado nació como obra y creación propia de este ser. 1ª Juan 3:8, Juan 8:41,44. De esta forma consideramos que el "Padre del pecado" no es sino el mismo Satanás.
c) Luego muchos ángeles desobedecieron siguiento a Satanás Isaías 14:12, 15; Apocalipsis 12:4,9. Todos estos acontecimientos fueron anteriores a la creación del hombre.
d) El Pecado entró en la humanidad por un hombre; adán. Para Satanás no existía otra forma para lograr sus objetivos de dominio y obra opositora a Dios, que engañar y seducir a las primeras criaturas humanas desobedeciera a Dios. La historia de la caída del hombre se encuentra en Génesis 3. adán fue advertido por Dios respecto a comer el fruto del árbol; Moriría, no había excusa. satanás dio el primer paso y sembró duda en la mente de Eva, Eva mintió al decir que Dios había prohibido "Tocar el Arbol". Dios había dicho que no comieran ya que morirían. Satanás contradijo entonces a Dios, mintiendo y diciendo "Seréis como dioses" Eva creyó y fue engañada. el pecado de Adán fue más serio ya que él no fue engañado "Y adam no fué engañado, sino la mujer, siendo seducida, vino á ser envuelta en transgresión;" (1a. Timoteo 2:14). El hombre desde ese momento había pasado a ser un nido de pecado.
3.- Consecuencias del Pecado en la humanidad
Dios había sentenciado que el resultado de la desobediencia sería la muerte; "... porque el día que de él comieres, morirás" (Génesis 2: 17), Romanos 6:23; 1ª Corintios 15: 21 y Romanos 5: 12,21 entre muchas porciones bíblicas nos indican que este fue el principal efecto, ya que implicaba no sólo su deterioro, y muerte física sino también su muerte eterna como ser tripartito (cuerpo, alma y espíritu), ya que su rebelión significaba la perdida de la unión con su Creador, estado de oposición y desobediencia, la perdida de su paz, de su seguridad, de sus privilegios etc.
En la Biblia podemos observar estos efectos, por ejemplo en Génesis 3:8, vemos que de inmediato ingresó en el hombre un sentimiento de culpa, temor , inseguridad e intranquilidad que no podían ocultar. Esto se repite hasta el día de hoy. El hombre aún cuando no conozca nada de Dios su estado le delata como pecador.
Pero también debemos señalar que el hombre al pecar puso todo lo que le había sido otorgado, incluyéndolo a él en manos de Satanás.
Adán transmitió a toda la raza humana su naturaleza pecaminosa. El ser humano sería concebido en pecado "He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre." (Salmos 51: 5), tal cual como indicamos al principio es una situación de estado o posición.
Pero existen muchos otros efectos derivados del pecado y que en forma práctica todo hijo de Dios debe conocer, ya que tienen alcance especialmente en el terreno de la conducta personal de quienes en gracia hemos llegado a ser hijos de Dios, como también de quienes viven en su naturaleza original pecaminosa.
Todo pecado trae consigo mismo el castigo que puede ser variado y muy amplio ya que implica una cadena de efectos; "...Pues que los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y él considera todas sus veredas. Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y detenido será con las cuerdas de su pecado. El morirá por falta de corrección; Y errará por la grandeza de su locura." (Proverbios 5: 21- 23); otras porciones son; Proverbios 11: 6, 21; 13: 21; Lamentaciones 5: 7; 1ª Timoteo 5: 24 y Hebreos 2: 2, al estudiar estas porciones, podemos observar que nos aseguran que por más que el hombre quiera por sus medios disfrazar, ocultar o desentenderse de su pecado.
Este tarde o temprano le va alcanzar, y si no fuere tratado adecuadamente le será manifiesto por mal. Esto significa que continuamente se verá rodeado de aflicciones que deben diferenciarse por cierto de las pruebas que el justo vive; "Cuando dijeres en tu corazón: ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudos tus calcañares." (Jeremías 13: 22), otras porciones son; Jeremías 4: 18; Proverbios 22: 8 y en especial Job 20: 4-29.Especialmente para todo hijo de Dios debe ser claro que el pecado aleja por si mismo la bendición de Dios. Sólo como ejemplo recuerden el suceso del pueblo de Israel.
Cuando un amigo mío el Pastor Vasilios Constantinidis de origen Griego, pero que vivió en Egipto, me contó que desde el lugar donde estuvo esclavizado el pueblo de Israel a la tierra prometida exactamente son cuarenta días caminando entendí entonces lo que dice la Biblia en Números 14: 34.y Josué 5:6 que dicen respectivamente: "Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo." "Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que toda la gente de los hombres de guerra que habían salido de Egipto, fué consumida, por cuanto no obedecieron á la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra, de la cual Jehová había jurado á sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel." Le demoró al pueblo de Israel 40 años llegar a la tierra bendita sólo por su desobediencia y pecado. Cuántos hoy están pasando por el mismo trayecto. Leamos algunas referencias al respecto: Jeremías 5: 25; 18: 10. "Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien."
"Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, arrepentiréme del bien que había determinado hacerle." El alejarnos de la bendición de Dios nos puede derivar o extraviar a otras formas de consecuencias como; la enfermedad (genéricamente la enfermedad física es una consecuencia del mismo pecado, pero debe diferenciarse de aquella que viene por expresa consecuencia de un transgresión en particular, como por ejemplo lo que nos señala 1ª Corintios 11:20 que dice; "Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.", la ineficacia en la oración (Salmo 66: 18; 28: 29; Isaías 1: 15; 59: 2; Juan 9: 31), remordimiento, angustia, tribulación ( Romanos 2: 9; Salmo 38: 40.), vergüenza y confusión (Jeremías 3: 25; Ezequiel 16: 52), Etc.
¿Cuál es el peor pecado?; a menudo Usted a escuchado decir que el pecado es igual cualquiera que este fuere, esto es realidad hasta cierto punto ya que la Biblia señala que existe un pecado que no tiene perdón y este es rechazar a Cristo y no prestar atención a la voz del Espíritu Santo. Este pecado contiene toda la esencia de orgullo y rebelión contra Dios. Pero en la Biblia hay varias listas de pecados; por ejemplo Exodo 20 que contiene un listado ilustrativo, Mateo 15: 19 los malos pensamientos encabezan la lista. En Gálatas 5: 19 el adulterio. En Marcos 7: 22 la soberbia y la insensatez cierran la lista. En Romanos 1: 29, 30 se incluyen murmuradores, injuriadores y soberbios. etc.
4.- Neutralizando las consecuencias del pecado
En cuanto al pecado en relación a la posición o estado pecaminoso de la humanidad, la doctrina bíblica no deja duda sobre cual fue el plan perfecto de Dios.
Dios quiso salvar al hombre de los efectos del pecado y por ello entregó a su hijo Jesucristo, quien fue ofrecido para propiciación, sustitución, expiación y redención ( 1ª Juan 4: 10; 2:2; 3: 5 Romanos 3: 25 1ª Pedro 2: 24; 3: 18; etc.) En primer lugar y a la luz de lo estudiado la única manera de volver a la comunión con Dios es a través de Cristo nuestro Salvador que derramó su sangre para que nuestros pecados fueran borrados "Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre," (Apocalipsis 1: 5), Este hecho único sólo se hace efectivo en el hombre por fe en la obra del hijo de Dios. Pero entendemos que esto pasa por la obra de convicción del Espíritu Santo que provoca un reconocimiento y comprensión de nuestra realidad espiritual, una confesión de nuestros pecados, un arrepentimiento sincero y una aceptación de la obra de Cristo. Cuando esto sucede automáticamente los pecados son borrados y neutralizada la consecuencia de ellos. Dios dice en su Palabra ; " ...nunca más me acordaré de sus pecados " (Hebreos 8: 12; 10: 17). ¡Cuánta misericordia de nuestro Padre!
5.- El Pecado en la Vida del Creyente
¿Pero que pasa con la relación personal de cada hijo de Dios, del pueblo de Dios que está viviendo en mundo lleno de pecado? Es tan importante que la Iglesia de todos los tiempos entienda y aplique los principios no humanos, sino la "regla de fe y practica" que Dios dejó a su pueblo. El pecado no tratado desde la perspectiva escritural, irremediablemente alcanzará al ser con trágicas y penosas consecuencias y aún está indicado que pueden tener un largo arrastre en el tiempo; "... porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre los terceros, y sobre los cuartos, á los que me aborrecen," (Deuteronomio 5: 9), por lo cual es tan importante conocer cual es la forma de tratar con el pecado y evitar sus funestas consecuencias del
a) El Tratamiento del Pecado en el Antiguo Testamento: Cuando nos referimos al tratamiento del pecado en el antiguo testamento, lo hacemos en el entendimiento del método legalista que incluía los mandamientos dados a Moisés, las ordenanzas, y un cúmulo de estatutos , que imperaron y se aplicaron especialmente para con el pueblo de Dios hasta antes de culminar la obra redentora de la cruz. La forma fue rigurosa y con el propósito de reprimir la conducta pecaminosa del pueblo de Dios; "¿Pues de qué sirve la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa, ordenada aquélla por los ángeles en la mano de un mediador.", según leemos en Gálatas 3: 19. Esto implicaba claros preceptos de conducta que conllevaban primero; la identificación del infractor por medio de dos o tres testigos ante el sacerdote, luego venía el castigo inmediato del infractor y el pago por el perjuicio al pueblo. Generalmente la pena o castigo era la muerte y el procedimiento incluía la confesión pública fuera del real, y su posterior apedreamiento Hebreos 10: 28 recuerda: "El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos ó de tres testigos muere sin ninguna misericordia: , otras citas son: Exodo 22; Levítico 20; 24: 14- 17; Números 15: 32- 36; Deuteronomio 24: 16; 2ª Reyes 14: 6; 2ª Crónicas 25: 4 entre otras que contienen en especial los libros del Pentateuco. Durante este período y aún en estas condiciones, se manifestó la misericordia continua de Dios, quien enseñó a su pueblo a través del método expiatorio de la ley o sacrificio permanente con derramamiento de sangre de animal; Levítico 1:4, y que "cubría" los pecados de los transgresores, que llegaría un día en que se derramaría la sangre por medio del sacrificio perfecto de Cristo, sangre que no sólo cubriría, sino limpiaría y borraría todo pecado de una vez y para siempre.
b) El Tratamiento del Pecado en el Nuevo Testamento: "La ley empero entró para que el pecado creciese; mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia; ""...¿PUES qué diremos? Perseveraremos en pecado para que la gracia crezca?" "...Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. "¿Pues qué? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo de la ley, sino bajo de la gracia? En ninguna manera. " (Romanos 5: 20; 6: 1, 14-15) El nuevo Testamento contiene el cumplimiento del advenimiento de la promesa de redención y de perdón de los pecados, como señalamos anteriormente el sacrificio perfecto de Cristo en la cruz no sólo "cubre" o "pasa por alto " al pecado, sino los borra definitivamente. Esto coloca al creyente en una condición de bendición única. Las Escrituras Sagradas nos dicen del creyente en su nueva condición que está "despojado del pecado " ( Colosenses 2 : 11), de ahí el ruego Divino al creyente: "A que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir; el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error;" (Efesios 4: 22), debo de señalar una nota de gravedad en este asunto, que en muchos casos es menospreciada la obra de Cristo al decir con mucha soltura "que si pecamos tenemos abogado en Cristo", siendo sin duda una verdad bíblica la mediación y la función defensora de Cristo por nosotros, esta aseveración lejos está de animar a los creyentes a que pequen, sino muy por lo contrario, esta porción de las Escrituras se presenta como motivación a no pecar o a no permanecer en el pecado: "HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo; " 1ª Juan 2:1. Esta Escritura está en estrecha relación y contexto con el libro de Hebreos 10:9- 18, que en los versículos 10 y 18 nos dice: "En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez". "...Pues donde hay remisión de éstos (pecados), no hay más ofrenda por pecado.". Todo esto nos lleva a considerar muy minuciosamente el trato del pecado en el creyente. Primero decir que la voluntad de Dios es que no pequemos, aun cuando sabemos que nuestra naturaleza nos presenta el conflicto entre la carne que nos impulsa al pecado y el Espíritu que batalla contra la carne; "...Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis" "Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios." (1ª Juan 3:9; cotejar con 1º Juan 5: 18) "Cualquiera que permanece en él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. " (1ª Juan 3:6). En segundo lugar cuando un creyente peca, pierde la comunión con el Padre y con el Hijo, además de contristar al Espíritu que mora en él, al mismo tiempo que todos los efectos vistos con anterioridad pueden alcanzarle. La perdida de la bendición del creyente suele ir acompañada del pago consecuencial por la transgresión, además de las heridas espirituales que son difíciles de sanar en la mayoría de los casos. Esta es la razón por la cual cuando se produce tal situación, debe de ser tratado de acuerdo a los procedimientos bíblicos que involucran una responsabilidad individual, como también colectiva, cuando el pecado afecta el testimonio de una congregación, Estos procedimientos son absolutamente claros respecto a los pasos a seguir para lograr recobrar y restaurar la comunión perdida, el gozo, bendición y poder.
1º Un verdadero Arrepentimiento, producto de la acción del Espíritu Santo.
2º Se establece al creyente que el perdón de pecado pasa por la sincera confesión;
"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. (1ª Juan 1: 9). Esto implica una acción de reconocimiento real de la transgresión, que se plasmara en una actitud abierta y de ninguna manera oculta a Dios.
Cuando el pecado del creyente a alcanzado el testimonio, o ha afectado directamente a una congregación determinada o Iglesia se establece el principio de denunciar y rechazar con firmeza la transgresión, cualquiera fuera el pecado, pero en el amor cristiano, no como jueces sino como hermanos y domésticos de la fe, procurando la restauración del que ha caído y aplicando en orden la disciplina bíblica, que por lo demás no es sino el camino para devolver adecuadamente los privilegios perdidos. Al mismo tiempo presentándolo a la congregación con la finalidad de que sea declarado el testimonio para perdón y para que exista respeto a Dios. "A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros también teman." (1ª Timoteo 5: 20). "Este testimonio es verdadero: por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, " (Tito 1: 13).
Concluimos indicando que hemos sido llamados a combatir contra el pecado; "Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, (1ª Pedro 2: 11);"Que aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado: (Hebreos 12:4). Hemos también sido llamados a no desmayar en nuestra obediencia al Dios Eterno, Santo y Todopoderoso; "No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado." (Gálatas 6: 9).
"SUBLIME GRACIA"